viernes, 9 de octubre de 2009

Merci, Donatien Alphonse François

Debo al divino marqués, entre muchas enseñanzas de gran provecho, la soberbia expresión "templos de la lubricidad" para referir ciertas cavidades en la geografía corporal cuya mención es causa de pudor entre las gentes educadas. Siendo, como soy, un sujeto piadoso con los dioses antiguos, en mi panteón personal ocupan, la irresistible Cipris y el imbatible Eros, lugar muy principal. Con todo, debo reconocer que, en mi caso, sólo he sido capaz de depositar mis exvotos en uno de los templos, aquel que Sade llama, en aquellos felices momentos en que se cansa del lenguaje más procaz, "encantador asilo de los más dulces placeres". El otro templo, hasta donde sé, el más visitado por los venéreos peregrinos, es para mí, en cambio, mysterium. Y, a estas alturas de mi vida, acaso más por capricho de la madre naturaleza en la dirección del gusto que por principio, precisamente esa iniciación mistérica no me atrae en absoluto.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Verso inoportuno

Abro al azar mis Líricos griegos arcaicos (en la traducción de Juan Ferraté). Aparece Mimnermo y me espeta:
“…pues tan pronto llega la triste vejez, que hace al hombre feo y malo a la par”.
¡Haberme topado con este verso el mismo día de mi cumpleaños!

domingo, 19 de julio de 2009

Consejos socráticos


Sócrates "aconsejaba abstenerse resueltamente de las personas bellas, ya que no era fácil disfrutarlas y conservar la sensatez. Un día que se enteró de que Critobulo, hijo de Critón, había besado al hijo de Alcibíades, que era un hermoso muchacho, preguntó a Jenofonte en presencia de Critobulo:
-Dime, Jenofonte, ¿no creías tú que Critobulo era un hombre sensato más que atrevido y más prudente que insensato y temerario?
-Desde luego, dijo Jenofonte.
-Entonces, a partir de ahora considéralo el hombre más fogoso y atolondrado, que sería capaz de dar volteretas sobre cuchillos en punta y de saltar en el fuego.
-¿Y qué le has visto hacer para que le condenes de esa manera?, dijo Jenofonte.
-¿Pues no se atrevió a darle un beso al hijo de Alcibíades, que es guapísimo y muy atractivo?
-Entonces, dijo Jenofonte, si tal es su hazaña temeraria, creo que yo también correría ese peligro.
-¡Desgraciado!, dijo Sócrates, ¿y qué crees que te pasaría después de darle un beso a una belleza? ¿No serías al punto esclavo en vez de libre, derrocharías mucho dinero en placeres funestos, no te quedaría tiempo para pensar en nada noble y hermoso, y en su lugar te verías obligado a tomar en serio cosas por la que ni un loco lo haría?
-¡Por Hércules!, dijo Jenofonte, ¡qué alarmante poder concedes a un beso!
-¿Y ello te sorprende?, dijo Sócrates. ¿No sabes que las tarántulas, que no tienen el tamaño de un medio óbolo, sólo con tocar con la boca hacen polvo con sus dolores a las personas y les quitan el sentido?
-Sí, por Zeus, dijo Jenofonte, porque la tarántula inocula algo con el mordisco.
-¿Y tú no crees, so necio, que los muchachos bellos no inoculan nada cuando besan, aunque tú no lo veas? ¿No sabes que esa fierecilla que llaman hermosa y atractiva es tanto más terrible que las tarántulas, porque éstas contactan, mientras que el otro sin ni siquiera tocar, si alguien lo mira aunque sea de lejos, inocula algo que hace enloquecer? (Tal vez por eso se da el nombre de arqueros a los amores, porque los muchachos hermosos hieren incluso de lejos.) Por ello te aconsejo, Jenofonte, que cada vez que veas a un muchacho bello huyas precipitadamente. Y a ti Critobulo, te aconsejo que te vayas al extranjero por un año, porque tal vez a duras penas durante ese tiempo puedas curarte del mordisco..."

Jenofonte, Recuerdos de Sócrates, I, 9-13.

jueves, 11 de junio de 2009

El gesto de la muerte


PARÍS.- Una mujer italiana que la semana pasada perdió el vuelo del avión de Air France que se precipitó al océano Atlántico, con 228 personas a bordo, murió en un accidente automovilístico, según recoge la versión digital de “The Times”.Johanna Ganthaler, jubilada y natural de la región de Bolzano, había pasado unos días de vacaciones en Brasil junto a su marido.Ambos perdieron el vuelo Air France 447 que se precipitó al Atlántico el pasado 31 de mayo y, según informa la agencia italiana Ansa, el matrimonio abandonó Río de Janeiro un día después en otro vuelo.Ganthaler falleció en un accidente automovilístico en Kufstein (Austria), cuando el vehículo en el que viajaba chocó contra un camión. Su marido se encuentra gravemente herido (EFE).


Esto me recuerda un viejo e inquietante cuento:


Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.

domingo, 22 de marzo de 2009

La libertad



La puertecita de la jaula había quedado abierta. El pajarito se plantó, con un ligero estremecimiento, en la entrada y desde allí miró el vasto mundo primero con un ojo y después con el otro. Por su cuerpecito pasó el estremecimiento del deseo de los espacios vastos para los cuales estaban hechas sus alas, pero después pensó: "Si salgo, podrían cerrar la jaula y yo quedaría preso fuera". El animalito volvió a entrar y poco después vio, con satisfacción, cerrarse la puertecita que sellaba su libertad.


Italo Svevo, Fabulas.


Como el avecilla de la historia, nuestra ansia de libertad nunca llega demasiado lejos.




.

jueves, 26 de febrero de 2009

Rilke / Bataille

Rilke:
Einmal nahm ich zwischen meine Hände
dein Gesicht. Der Mond fiel darauf ein.
Unbegreiflichster der Gegenstände
unter überfließendem Gewein.
[Tomé una vez tu rostro entre mis manos.
La Luna descendía sobre él,
La más incomprensible de las cosas
inundada de llanto]
Bataille:
"entre un ser y otro ser hay un abismo".
Rilke:
Wie ein williges, das still besteht,
beinah war es wie ein Ding zu halten.
Und doch war kein Wesen in der kalten
Nacht, das mir unendlicher entgeht.
[Como algo disponible, que permanece quieto;
era como tener, casi, una cosa.
Pero en la fría noche no había ningún ser
que de mí se escapara más infinitamente.]
Bataille:
"Somos seres discontinuos, individuos que mueren aisladamente en una aventura ininteligible; pero nos queda la nostalgia de la continuidad perdida. Nos resulta difícil soportar la situación que nos deja clavados en una individualidad fruto del azar, en la individualidad perecedera que somos. A la vez que tenemos un deseo agustioso de que dure para siempre eso que es perecedero, nos obsesiona la continuidad primera, aquella que nos vincula al ser de un modo general".
Rilke:
O da strömen wir zu diesen Stellen,
drängen in die kleine Oberfläche
alle Wellen unsres Herzens,
Lust und Schwäche,
und wem halten wir sie schließlich hin?
[Oh, entonces nos volcamos a esos sitios,
lanzandoa esa pequeña superficie
el oleaje entero de nuestro corazón,
debilidad y deseo;
¿Y hacia quién las tendemos finalmente?]
Bataille:
"Le parece al amante que sólo el ser amado [...] puede , en este mundo, realizar lo que nuestros límites prohiben: la plena confusión de dos seres, la continuidad de dos seres discontinuos. [...] La pasión nos repite sin cesar: si poseyeras al ser amado, ese corazón que la soledad oprime formaría un solo corazón con el del ser amado. Ahora bien, esta promesa es ilusoria, al menos en parte" ...
Rilke:
Ach dem Fremden, der uns mißverstanden,
ach dem andern, den wir niemals fanden,
denen Knechten, die uns banden,
Frülingswinden, die damit entschwanden,
und der Stille, der Verliererin.
[Ay, a un extraño que no nos entiende,
ay, al otro, a quien nunca hemos hallado,
y a sus criados, que nos han atado,
a los vientos de marzo, disipados con ellos,
y al silencio, que todo lo ha perdido.]
Bataille:
"Pues hay, para los amantes, más posibilidades de no poder encontrarse durante largo tiempo que de gozar en una contemplación exaltada de la continuidad que los une."

sábado, 7 de febrero de 2009

Dones de Venus

"Atroz tristeza de la carne inmunda
cuando la llama del deseo en el hielo
del disgusto se apaga y ningún velo
de amor la inerte desnudez circunda!"

Gabriele D'Annunzio, "Imagen", de Intermezzo di rime.
Este mal sabor que describe el poeta es, demasiado a menudo, el triste y único rédito de los seductores.
¿Por qué será que la poesía siempre da en el blanco?